Me he llevado una gratísima sorpresa al descubrir que he sido incluido en la antología El pescador de aforismos, organizada por Miguel Rodriguez (Michel F.) e impulsada por la revista Aforistas, de José Luis Trullo.
En 2023, nuestro libro Las Olimpiadas lentas fue incluido por un comité de expertos en una lista de lecturas recomendadas para participar en Los pequeños gigantes de la lectura, un gran concurso de lectura en voz alta en la que participaron ese año más de 1.600 niños y niñas de diferentes lugares de España.
Alejandra León, una niña de Alcázar de San Juan que eligió nuestro libro, lo hizo tan bien que llegó a la final y pudo conocer a David Lozano en Madrid.
La publicación forma parte de las actividades del proyecto de extensión de la UNILA “De manos dadas por anchos caminos”, que crea materiales didácticos para la educación en derechos humanos.
Me hace mucha ilusión porque es la primera vez que publico un libro en Brasil, y en portugués.
Mi agradecimiento especial a Miguel Ahumada por su apoyo durante todo el proceso.
Dejo aquí el enlace para la descarga gratuita del e-book: https://publicar.claec.org/index.../editora/catalog/book/147
Hace ya mucho que no subía al blog greguerías nuevas. Aquí va una selección de las que he escrito en el último año:
Con el paso de millones y millones de años, los átomos se combinaron de tal manera que fue posible el surgimiento de un cantante sertanejo.
El jabón es una mantequilla que lava las manos.
Drexler escribe canciones con notas a pie de página.
Las leyes de la naturaleza no son nada democráticas. Son más bien decretazos de la naturaleza. Contra el autoritarismo de la naturaleza, o de Dios, se levanta la literatura fantástica.
El niño se siente preso en casa por los infinitos barrotes de la lluvia.
Se abren las compuertas de la escuela, y los niños salen siguiendo las leyes de la hidráulica.
Hay cuentos y poemas que son artefactos explosivos y, como tales, solo se pueden usar una vez.
El humo del cigarrillo es un ser vertebrado.
En un día gris, vislumbre de labios pintados: hierro al rojo en la memoria.
Para personas introspectivas, ciudades del interior.
En un día gris, la bicicleta que se pasea con una cesta de mandarinas es un agente de la resistencia.
¿Un oriental puede desorientarse?
Hace falta en las librerías una sección de literatura desmotivacional.
Cultura de masas, pizzas y macarrones.
El ser humano naturalmente se inclina. Un árbol talado que cae lento como aguja de reloj. Se asoma milimétricamente al abismo, tic a tic. En un momento dado, ha de elegir entre la caída definitiva o el dar la mano a otro individuo que le servirá de contrapeso, que a su vez da la mano a otro individuo, en compleja estructura cristalina. Así se expande la copa del árbol humano, sujetando en las fronteras a los suicidas, agarrando por una mano en el último segundo a los que, insatisfechos, se arrojan al misterio. Inclinado, suicida efímero por naturaleza, salvado por un suicida de las antípodas mediante una compleja arquitectura de brazos, castillo de naipes humanos, todos inclinados, en precario equilibrio. Ninguno sobreviviría solo mucho tiempo. Cuando alguno cae, discreto, oscuro, todo tiembla, hay desmoronamientos que nadie se explica. La comunidad lucha desde siempre contra la gravedad.
Última línea de defensa. (Definición de aforismo).
Por lo que parece, a los treinta y tantos yo tenía tan poco espíritu práctico como ahora y, durante cinco años, entre 2008 y 2012, dediqué buena parte de mi tiempo libre a estudiar las religiones de Río de Janeiro y a subir textos a un blog llamado Cuaderno de religión. Mi intención original era hacer trabajo periodístico, una especie de gran reportaje por entregas que incluiría visitas a templos, entrevistas, reseñas e incluso periodismo encubierto, de aventura. Quería hacer algo parecido a viajar. Con el paso del tiempo, ante lo que de hecho iba saliendo, escribí lo siguiente en la descripción del blog:
"Observatorio de religiones. Peregrinaje de clausura. Reflexiones de gabinete. Acopio de apuntes destartalados. Avituallamiento. Preparación para la partida. Promesa pública de un gran reportaje sobre las religiones en Río de Janeiro. Indefinidamente postergado y suplantado, por estas notas azarosas y dispersas, como salpicaduras, con aspiraciones de constelación, o de red neuronal, cuando menos".
Creía que el blog se había perdido para siempre porque no había manera de encontrarlo con los buscadores al uso, era invisible ante los poderosos ojos de Google, pero, ahora que me estoy planteando abrir un nuevo blog, he redescubierto un poco por casualidad un enlace que, como un estrecho pasadizo, lleva al viejo Cuaderno. Ahí sigue, en una zona opaca de Internet, en un archivo muerto al que posiblemente no ha accedido nadie en la última década. Ayer estuve releyendo estos viejos textos, y no están mal, con lo que he decidido ir trasvasándolos poco a poco a un nuevo blog. Tal vez no todos. Cuando termine, quizás me anime a escribir textos nuevos sobre la interesante diversidad religiosa de mi nueva ciudad: Foz de Iguazú.
Al nuevo Cuaderno de religión se va por aquí.
El especialista en LIJ Pepe Trívez recomienda la lectura de El carnaval de los sosos en el Heraldo de Aragón (18.10.23). ¡Muchas gracias!
Llega hoy a las librerías españolas la tercera aventura del Club Edison.
"Julio, Salomón y Alba ya tienen planeada su próxima aparición, será durante la celebración del carnaval en Tediópolis y esta vez nada puede fallar. ¿Conseguirán las risas necesarias para derrocar al tirano de Tediópolis de una vez por todas?"
Continúa así esta divertida y fructífera experiencia de coescritura con el maestro de la LIJ española David Lozano.
Ilustra el libro con mucha gracia Lourdes Navarro Falcón.
Para mantener enano un bonsái no es necesaria la poda. Basta con insultarlo regularmente.
Quién pudiera, como los árboles, llevar por cabeza esa nube de lenta verdura.
Mirando por la ventanilla del tren, veo pasar un enjambre de girasoles.
Por la noche, cierran el parque Lage con grandes puertas de hierro y grandes candados, para que no salga.
¡Qué bien les sienta la edad a los árboles!
Sopla viento de tormenta: la selva levanta la voz.
Entiendo que, en el bosque, la selección natural sólo haya dejado en pie los árboles de hojas pequeñas, que no oponen resistencia al vendaval. Pero este maravilloso, terso equilibrio entre el bosque, la noche y el canto del grillo, ¿también lo explica la evolución?
Las plantas conocen bien los distintos sabores de la luz.
Del suelo surgen lentos relámpagos de madera.
Todos los árboles del bosque tienen los pies fríos, siempre.
La última hoja del árbol no cayó de seca, sino de sola.
Un árbol estresado, sobrecargado de pájaros.
En los días más calurosos del verano, hay algo de refrescante en observar cómo el viento mueve las hojas del chopo, que se transforma entonces en la bebida gaseosa del paisaje.
Esta semana nos hemos llevado la gratísima sorpresa de que en el site de las Bibliotecas del Ayuntamiento de Madrid y en sus redes sociales se recomienda la lectura de El Fantasmatrón. La recomendación forma parte de una completa y positiva reseña de el gato Valle. ¡Muchas gracias!
Aquí va el enlace:
Frente a las facturas mensuales, al pianista le gustaría interpretar una música triste al teclado del código de barras.
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Cuando hay turbulencias en el avión, se disimula el Parkinson.
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En los tejados brotan antenas parabólicas silvestres.
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Escribió una adaptación para niños del Ulises de Joyce.
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Como cuando le enseñó a montar en bicicleta (entonces lo sujetaba por el sillín y al cabo de un rato lo soltaba) el hombre le va contando al niño un cuento en la cama hasta que, ya casi en el final, lo deja suelto en el sueño.
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Ese afán de las cortinas de huir por las ventanas.
Muy contento con la reseña que ha aparecido recientemente en la conocida página web Anika Entre Libros. ¡Gracias!
El cuerpo viaja en avión y el alma viene nadando.
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En el avión dormimos con mujeres desconocidas.
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Las despedidas de emigrantes se vivían como extraños funerales multitudinarios, en los que los familiares partían al más allá en cuerpo y alma, en enormes y humeantes barcas de Caronte.
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A veces, las nubes viajeras sienten súbitos impulsos de echar raíces. De ahí los relámpagos.
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Como el Estrecho de Magallanes, la vida no es un lugar para quedarse.
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En la estación de trenes, silencio de catedral. Postura de orantes de los viajeros consultando sus móviles.
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Una araña zancuda muy segura de sí misma camina a toda velocidad desde el mueble del televisor hasta el sofá, por el que trepa con facilidad. En otro sector, una hormiga exploradora, que nunca jamás llegará a cruzarse con la araña anterior, atraviesa errática una gran baldosa blanca. Dos moscas que han venido de no se sabe dónde, ahora se dan de topetazos contra el vidrio. Una ruidosa libélula viene a hacerles compañía a las moscas del cristal, y las tres parecen encontrar un placer recóndito en quejarse del mundo. Un gorrión entra por la puerta principal, se posa momentáneamente en la moldura del techo, y sale a continuación por la puerta del patio trasero. Hay otras dos o tres especies de insectos, de las que desconozco el nombre, cruzando el aire: algo parecido a un saltamontes minúsculo que impacta en mi rodilla; otra forma esbelta y bella, voladora, que baila en la luz sus bailes sutiles de hada. Y ambas especies autóctonas me hacen sentir extranjero. Llego a la conclusión de que mi sala de estar es un espacio público, una especie de estación de autobuses del ajetreado mundo animal, en la que yo apenas soy una presencia extraña más o menos tolerada, un vagabundo al que temporalmente se le permite vivir por aquí.
Acaba de salir de imprenta la renacida antología T.ERRORES, organizada por José Luis Pascual desde la página web Dentro del Monolito, ahora con el respaldo de Ediciones Medina, editorial independiente recién creada en Murcia (España).
Los 24 relatos vienen ahora ilustrados por inquietantes y sugerentes obras de Lucyna Adamczyk.
Participo orgullosamente en esta antología con el relato "Mulher Jaqueira".
Se puede adquirir el libro desde aquí.
Resulta que, en una mañana libre, me puse El lago de los cisnes y un café con leche y me senté a escribir frente a la ventana que mira al Corcovado. Pero antes de empezar me distraje observando las palomas que revolotean cada día por las azoteas. Me pareció que entrecruzaban sus vuelos al son de la música, que bailaban para mí con un gusto exquisito, como si hubieran ensayado durante años para la ocasión. En principio me hizo muchísima gracia, y hasta les aplaudía. Cada una traducía en vuelo el sonido de un único instrumento. Una veloz hacía su entrada por el marco de la ventana en el mismo instante en el que un clarinete comenzaba a hablar, batía las alas y trazaba curvas como si tuviera frente al pico una partitura de volar, y se escondía tras una chimenea justo en el momento en el que concluía la frase musical. Cuando el arpa y el violín se demoraban, aparecían dos palomas planeando contra el viento, a una lentitud de maravilla. Se sumaban dos instrumentos, y otra pareja de lomo soleado aparecía por otra esquina del escenario y cruzaba su vuelo en exacta simetría. Entró toda la orquesta, y la bandada entera de decenas de palomas pasó frente a mí con alborozo. Destacaba entre todas ellas una blanquísima que debía de ser la primera bailarina. Al cabo de un tiempo, otra solitaria y gris, buscadora, descendió y ascendió en una curva perfecta camino de mi azotea, y su pecho brilló al sol muy cerca en el segundo exacto en el que brilló una nota magnífica. No hubo ni un solo error, y sí abundantes momentos de gran belleza y perfección técnica, durante más de dos horas, repito, durante más de dos horas, en el transcurso de las cuales yo fui pasando de la mofa de mí mismo a la sospecha y, por fin, al asombro mayúsculo. No me quedó más remedio que admitir el milagro. Supuse que cuando Dios montó las piezas del universo y le dio cuerda, ya había previsto este efecto de palomas. Lo difícil es ahora comprender el sentido de un milagro tan gratuito, y tan aparentemente laico, que ni la paloma blanca lucía aureola. ¿A qué amañar semejante prodigio de coincidencias ante los ojos de un único individuo, que además carece de cualquier crédito ante sus semejantes debido a su cultivo del cuento fantástico y su tendencia al pensamiento mágico? ¿El haber sido testigo de este milagro contará para mi proceso de canonización?
Es cierto que no todos los milagros son espectáculos de masas, y que desde la separación de las aguas del Mar Rojo hasta las apariciones de la Virgen ante unas pocas personas humildes se pudo apreciar una evidente evolución en el estilo, una marcada tendencia al intimismo. Lo que ocurre es que en algún momento la Iglesia se detuvo a crear su particular poética de los milagros, arrogándose la potestad no tanto de afirmar lo que es un buen milagro en toda regla frente a lo que es un milagro mediocre (sin calidad, poco innovador, para el consumo de masas, etc.) sino que, yendo aún más lejos, se atrevió a fijar la frontera que separaba el “milagro” del “no milagro”.
De esta manera, como en tantas otras cosas, la Iglesia inmovilista muy pronto se quedó por detrás de su tiempo, pues los milagros siguieron evolucionando, pero la Iglesia se negó rotundamente a aceptar los que eran más vanguardistas y rompedores.
La realidad es que en la época contemporánea los milagros han continuado desprendiéndose de esa antigua espectacularidad casi grandilocuente del Antiguo Testamento y han ido perdiendo el relumbrón de antaño para ceñirse a lo esencial, reduciendo su tamaño y visibilidad, refinándose, haciéndose más sutiles y confirmando que estamos inmersos en una etapa minimalista de lo sobrenatural.
Existen hoy en día apariciones marianas milimétricas, resurrecciones de moscas del vinagre, personas que levitan de una manera tan sutil que no llegan a despegarse del suelo, guijarros negros que hablan solo cuando nadie los ve, y partículas elementales que surgen de la nada y se van transformando en otras partículas en periodos de tiempo infinitesimales, que a nivel subatómico viene a ser, para que nos entendamos, lo mismo que si de repente surgiera de la nada una mujer, y esta se transformase en laurel al poco tiempo, y después en piedra, y acabase finalmente como sonoroso arroyo.
(Texto del libro inédito Otra vez la magia)
En octubre, la revista El Templo de las Mil Puertas publicó una reseña de El Fantasmatrón, pero en Tediópolis solo nos hemos enterado ahora.
Muchas gracias a Natalia Aróstegui por sus palabras. ¡Esperamos que los próximos "episodios" de la serie le gusten tanto o más que esta primera entrega!
La segunda aventura ya está en preparación...
• Subamericano.
• Domesticar piedras.
• Himaiki: en japonés, sensación que se experimenta al depararse por sorpresa con un gran árbol cubierto de flores blancas.
• Las fugas de cerebros entroncan en el gran movimiento de la fuga de estómagos.
• Para obtener buenas cosechas, los campos han de ser regados por las noches con cantos de grillo.
• La física cuántica se dedica a describir los milagros nanométricos.
• Una fragilidad indestructible.
• Después de un largo paseo olisqueándolo todo, los perros sienten un considerable cansancio intelectual.
• A menudo, la construcción de las grandes catedrales se prolongaba durante varios siglos. En todo ese tiempo, y mientras esperaba pacientemente el momento de mudarse, Dios vivía en el campo.
• En el Día del Indio, las hormigas cargan hojitas verdes en la cabeza.
• Como la inteligencia no puede ser humilde y sumisa, con frecuencia se la confunde con arrogancia. De ahí que no pocos opten por ser arrogantes para que se les confunda con inteligentes.